
Tomada del blog sindioses.org
No puedo evitar reír cada vez que mi familia responde a mi ateísmo con cara de dolor y la palabra “pobrecita”, pero cuando vi esta foto pensé en ellos y el sentimiento fue distinto, terminé diciendo lo mismo, pobrecitos! Vivir para no ser merecedores del infierno entre muchas otras cargas me hace compadecerlos. Me siento feliz porque no necesito participación de deidades en mi vida y seguiré disfrutando cada instante con libertad y liviandad mientras ellos pecan y empatan particularmente en esta semana “santa”.